La industria cayó 5,7% interanual y un informe privado proyecta 105.000 empleos menos en 2026
La industria cayó 5,7% interanual y un informe privado proyecta 105.000 empleos menos en 2026
La actividad avanzó apenas 0,4% mensual en mayo y el crecimiento de las exportaciones no alcanzó para compensar la debilidad del mercado interno. La presión sobre los costos, el crédito y las pymes alimenta el debate sobre el alcance de la reconversión productiva.
La actividad industrial subió 0,4% en mayo frente a abril, pero quedó 5,7% por debajo del nivel de un año antes, según un informe de la Consultora de Industria y Desarrollo. La tenue mejora mensual indica que la caída perdió velocidad, aunque todavía no configura una recuperación sostenida.
El diagnóstico fue desarrollado por el periodista económico Maxi Montenegro en un análisis publicado el 12 de julio de 2026 en el canal Plan M, a partir del documento de la consultora asociado al economista Diego Coatz.
El informe estimó, además, que la actividad industrial se mantendría estancada o en una meseta durante junio. Entre los sectores relevados, la metalmecánica registró en mayo una baja interanual de 5,1%, una señal adicional de la debilidad fabril.
Más exportaciones, pero menos actividad
El contraste más marcado aparece entre el mercado interno y el frente externo. De acuerdo con el documento, las exportaciones industriales crecieron 13% en el año, pero ese avance no evitó la contracción de la producción total.
La lectura del informe es que la debilidad de la demanda local empuja a algunas empresas a buscar mercados externos para sostener sus volúmenes y cubrir costos fijos. La posibilidad de recurrir a esa salida, sin embargo, no es uniforme: las pymes concentradas en el mercado doméstico quedan más expuestas a la caída de las ventas y al deterioro de sus márgenes.
El documento describe un “efecto sándwich” sobre la industria, con demanda y precios débiles al mismo tiempo que aumentan los costos energéticos, financieros e impositivos. Montenegro vinculó ese cuadro con la apertura comercial, el nivel del tipo de cambio y el encarecimiento de los servicios, factores que, según su interpretación, afectan especialmente a las firmas que compiten con productos importados.
La presión sobre el empleo industrial
El principal foco de riesgo está en el mercado laboral. La consultora proyectó para 2026 una reducción de 105.000 puestos industriales directos e indirectos: 60.000 corresponderían al empleo fabril y otros 45.000 a actividades vinculadas. Se trata de una estimación privada para el conjunto del año, no de una pérdida ya concretada.
Si ese escenario se materializara, la menor masa salarial podría profundizar la debilidad del consumo y trasladar la contracción hacia proveedores y comercios. El informe también advierte sobre la presión que la baja actividad ejerce sobre la liquidez de las pymes, con posibles efectos sobre la cadena de pagos y la morosidad.
El cuadro abre una discusión sobre la naturaleza del proceso en marcha: si la economía avanza hacia una estructura productiva más abierta y competitiva o si atraviesa una contracción sin mecanismos suficientes para absorber el capital y el empleo desplazados. Para Montenegro, el escenario se parece más a una “estabilización desordenada” que a una reconversión productiva ordenada.
La velocidad de la apertura, el costo del financiamiento y la capacidad de los sectores dinámicos para generar empleo serán determinantes para definir ese resultado. Una mejora del salario real, la normalización del crédito y la recuperación de la demanda podrían aliviar la presión sobre las fábricas. Hasta que esas condiciones se consoliden, el crecimiento exportador convivirá con una industria debilitada y con riesgos crecientes para el empleo formal y la cadena de pagos.